jueves 8 de octubre de 2009

Morning

For R.

The dizziness from waking up leaves your first question unanswered.
This is the hour of silence, but still
I can give you a hint: on the verge of
I reach your hand and

Suddenly your pupils explode into mine,
while my lips point to the sky, searching:
I know just where you are.
Our veins tighten at an unbearable speed.
A light breeze swirls through the sheets as I rise.

Your breath now burns on my skin.

Finally, my body sinks on your bed.
I exhale and lie still;
your finger starts tickling my nose.

And I smile, saying our first words:
Yes, it's the smell of spring.

martes 28 de julio de 2009

Exorcismos

Esa tarde pasó dos horas esperando en la guardia de un hospital, su abuela había limpiado con un papelito los asientos de plástico azul. La sala de espera, impregnada por un olor desagradable e irreconocible, estaba casi vacía. De vez en cuando llegaba alguien, preguntaba quién era el último, golpeaba la puerta, se sentaba, esperaba también, una madre con su hijo, una pareja, dos hermanas. Pero no llegaba a verlos bien; tenía los ojos cerrados, estaba casi dormida pero no por sueño sino a causa del dolor, y nada de lo que sucedía a su alrededor le importaba demasiado: ni siquiera esperaba que la puerta se abriera y que alguien la llamara, sino que prefería quedarse así, entredormida, en ese umbral preciso en el que el dolor se volvía imaginario, como si fuera parte de un mal sueño.
Por la ventana entraba la luz del sol, cuya presencia imprevista en aquel domingo de invierno de a ratos le recordaba que estaba ahí, esperando nada. La persistencia de aquella escena de puerta cerrada y personas mirando silenciosamente el vacío la obligó a moverse. El dolor se hacía cada vez más insoportable, cesaba de a ratos únicamente para volver con más fuerza. Vamos, dijo, no vale la pena seguir esperando, mientras le hacía una seña a su abuela para que se acercara a la salida.
Abandonaron el edificio sombrío de paredes casi blancas, caminando lentamente en busca de algún medio de transporte que las llevara a otro hospital, a otro lado al menos, pero la calle estaba desierta. Siguieron caminando por las veredas de baldosas rotas y casas con rejas, una cargando con su cuerpo cansado y los nervios, la otra con el dolor que invadía su frente.
Unas cuadras más, un viaje, otra sala con otra puerta, esta vez con menos gente. Esta puerta no era como la anterior, sí se abría: había pagado para que se abriera y la dejaran entrar. Claro, sólo había que pagar, es la única llave que funciona cuando de abrir puertas se trata. No importaba, finalmente estaba ahí, la iban a liberar de ese dolor que la perseguía desde hacía días y que ella había estado esquivando. Había tratado de esconderse, de demorar el enfrentamiento. Quería un cumpleaños en paz, estar tranquila y ser moderadamente feliz, pero durante todo el tiempo hubo algo más, algo que estaba angustiosamente cerca y que la encontró pronto.
Tenés vómitos le preguntó, sí le dijo, estuve vomitando todo el día, abrí la boca y decí A y ella dejó salir una nota sostenida, cuya altura trataba de mantener para distraerse y que su cuerpo -que estaba furioso, atacaba ante cualquier estímulo- no reaccionara mientras la observaban. Aun así no le prestaron atención. Más analgésicos, más escaparse, voy a vomitar, no creo, es idea tuya, te digo que lo siento, estoy por vomitar otra vez, y entonces vomitó el cesto de basura que había ahí, y de pronto algo tangible, el ruido del líquido contra la bolsa y los paquetes de golosinas, la mano de su abuela en su frente, déjenme vomitar tranquila, basta, déjenme, mientras el flujo interminable de ácido transparente que salía de su cuerpo les mostraba que estaba ahí, que todo existía realmente.
Al final estaba sola con sus vómitos, nadie que le dijera qué podía hacer ni cómo enfrentarse a ellos, nada que le proporcionara el alivio que buscaba. Tendría que hacerlo a su manera. Eso debía ser el infierno, seguramente, encontrarse acurrucada en un sillón, en posición fetal, con erupciones en su piel, con un dolor que la inutilizaba por completo. Necesito estar sola, no me toques, estoy a punto de. La opresión que sentía en la cabeza, en el pecho, en la garganta, en el estómago, todo comenzó a expulsarlo nuevamente mediante contracciones involuntarias, inesperadas, con una fuerza sorprendente para sus pequeños músculos. Descubrió que podía confiar en su cuerpo, en que éste arrancaría los parásitos de sus entrañas a la fuerza cuando tuviera que hacerlo.
Finalmente lo vomitó todo. El dolor desaparecía de a poco, el nudo en su garganta se aflojaba, ya no estaba dominada por las náuseas. Veía con más claridad, de repente estar despierta se había vuelto soportable, y así fue que vio una chica con cara de torta, brazos gorditos y una blusa fea, un idiota que jamás supo mirar más allá de su ombligo, recuerdos penosos, palabras punzantes, voces que la juzgaban, opiniones poco acertadas. Sobre todas las cosas, ese miedo a no ser querida por no ser querible, esa sensación de que no ser suficiente. Pensó en todo el tiempo que había estado escondida por miedo a esos fantasmas, mientras que en realidad era más probable que ellos tuvieran más miedo. Los miró tranquila, sabiendo que eran un espejismo y que no había nada en ellos; por primera vez los dejó pasar. Es que en el fondo, todavía se reconocía en esa niñita de la que todos se burlaban, la solía sentarse en la escalera a leer en los recreos. Aunque ya no quedara nada de ella, únicamente el sentirse vulnerable. Las inseguridades habían desaparecido. Porque es verdad, porque esa mujer que encontró en su lugar es muy diferente, ya no tiene que esconderse de nada ni de nadie, ya no tiene miedo, sino que es al revés, son los demás los que le temen a ella, que se esconden.
Entonces en ese momento piensa que a veces es así, que los exorcismos son bastante incómodos, dolorosos, pero que para vivir de verdad es necesario deshacerse de los fantasmas.

jueves 4 de junio de 2009

II

this comfortable void arrived at last
while i was waiting for all hopes to vanish
suddenly they left me so quietly, unannounced
in spite of the longing caused by my fear

then, a sudden pause; now this awkward silence
regardless of doubts i am starving for reasons
sinking in uncertainty for wondering
if your ceaseless secrecy could be shattered
by idle words posing as questions

exactly how you carefully unfolded my indifference
so oddly, possibly unaware

and once more I have caught, breaking
into this unworn nothingness
the sound of your fingers touching my arm

domingo 24 de mayo de 2009

Dilación

quiero que seas la constante en este caos
que atravieso. estoy hecha de fragmentos
que no se reconocen, pero basta con saber
que ambos vemos cómo el tiempo se bifurca en una frase
cómo su linealidad no alcanza
para explorarnos en las posibilidades
del manifiesto que en segundos inventamos.

quiero encontrarte cuando mi mirada cambie
y desordenarme entre tus brazos
luego de haberme perdido
una y otra vez en las primeras líneas de un poema,
en el segundo desayuno en el pasillo
en el sonido de tus manos sobre el piano.

sé que por ahora estamos escondidos
en márgenes opuestos. sólo puedo ofrecerte un té,
algunas notas, y vos a mí esa sonrisa
que se atreve a concluir cada semana.
por el momento nos sirve; mientras tanto,
habrá que pedirle al tiempo
que me deje apropiarme de esta calle
hasta que tus ojos se desvíen de lo contingente
y ese contrato invisible se destruya.

la urgencia de escribirte
surge de las horas que pasé leyéndote.
por eso es necesario que estemos distraídos
como dos voluntades que buscan disolverse
en la posibilidad de existir en otro tiempo.

que lo desconocido en este espejo permanezca:
este es el sentido de gritarle al aire.

sábado 23 de mayo de 2009

It is an ending.

I am full of words:
Slowly their rhythm transforms me
and being crushed by you
leaves no more than a scar that will eventually fade.
This is just another story.

I know that well; unfortunately,
there is nothing more certain than right now, right here.

The truth is I can effortlessly destroy you.
I have the power of turning you into a sentence, and as such
your face becomes a blur, you no longer exist.
You disappear as the words flow from my pen:
I am no longer the victim.

I see only one problem in this:
In this explosion I destroy the one
I am with you. It is a painful death,
but unavoidable.
So I will try to mourn it as soon as possible.

Yet among the ashes I find
that the me I was before you is still myself
and she is intact.

There are a lot of things a girl can do with a voice.

IV

your words annoy me, yet I like
your voice
as it awakens the cravings that had been put to sleep
by a collection of moments

your silence haunts me, still I hail
its threats
unsafely as I banish these urges from the surface
though I rejoice as they approach me

your stare disturbs me, but I dare
your eyes
to contemplate the risk they have not taken
before your memory draws a blank over my image

please do not think that I am inviting you to guess
about your hesitations I cannot longer care

as the one whose attempts fail, endlessly, at
this game of emptiness
I am astonished at how well you play it
how concealment serves you as a weapon
and your countenance simply a disguise

at least I have accepted, amidst all made up meanings
that your elusive kiss will remain an idea
and like a proper war, this one goes on inside me
due to the excessive space between your body and mine

III

once again i am alone thrown in an instant
locked up with the noise in which i usually drown
a room built entirely of agonies you
provided me with. (I do not know
if the effect of time melted our chances
or if it was your indifference
or maybe both)

and in this blindness, abandoned by reality
among the shadows of this prison

the borders of your shape sharp as knives
pierce the darkness that hides me
finally today
i bear the evidence of your presence
as your mere proximity leaves a trace of blood

miércoles 20 de mayo de 2009

Outbreak

Nothing more violent than this softness in which you trap me; you

appear at noon, desperately searching
hungry for words, starving for insights
not unlike a spider pursuing its prey:
terrifying on purpose, progressive and sly.
I never know when you will swallow me entirely.

It has to be artfully done.

A scream may seem a whisper to your useless ears
It has no effect. You respond exclusively
to the exhaustion of wit, you proceed to drain me,
questioning my veins with such hateful patience
lengthening the pleasure caused by my many deaths.

It has already been done.

I would rather
throw myself at a carnivorous beast
faster at killing, painlessly
and with no preliminaries. You, quite the opposite,
after proving my slavery constant, leave me
utterly untouched,
bloodless and empty;

and when my hiding place fails me, I lie
motionless, wondering at my immanent fragility.
Surely you are thirsty; if only I could poison my tears.

Nothing more violent than your softness; you
murder the oxygen in this room with each breath
the damage you inflict so ridiculously unexpected.

Aftermath

I am finally leaving you
alone with your toys and your scars.
You are now free to indulge in admiring their shape.

This time I will not insist
if you choose to remain in the shadows you create.
You have vanished me from each of your hours
to avoid the panic caused by a glimpse
of the outside of your mind.
There is not such danger here:
I can only wonder about your ignorance

I could not wait for you to recover from such news.
I wanted to make you tremble, push you to the edge
of your stupid existence by showing you
there was nothing under your bed or behind the curtains.

You have found comfort in not breathing.
And when I foolishly opened a window you closed your eyes.
You never really saw me.

I did not care for a detailed description of each one of your ghosts,
nor for an inventory of your weaknesses.
All that I wanted
was the sort of intensity you cannot bear.
So I am leaving today
but you will surely find me
writing our epitaph in a lonely room.

I do not recognize myself in this grave.

 
blog design by suckmylolly.com